Carta del Presidente

2018 ha sido un año fundamental en la historia de la Fundación. A lo largo de todos estos años muchos han sido los campos en los que gracias a un espíritu de colaboración hemos podido llevar a término actividades de gran importancia y no pocas veces de gran urgencia en un país dos veces milenario. Muchas ocasiones en las que pequeños gestos cuando la Fundación estaba en germen se han acabado convirtiendo en grandes aciertos. Pero pocas, ninguna en realidad, pueden compararse a la intervención en el Pórtico de la Gloria. Por eso, cuando junto a la reina emérita, doña Sofía, al presidente de la Xunta, al ministro de cultura y al arzobispo de Santiago, participé en representación de la Fundación, mecenas único del proyecto, en la inauguración de la obra restaurada me sentí en realidad portador de una gran responsabilidad, porque llevaba sobre mis hombros no solo los años compartidos con la anterior presidenta, Carmela Arias, y con todas las personas que desde dentro y desde fuera remaron en nuestra dirección, sino también una realización de la mayor importancia para la Fundación y para la historia de Galicia. Era un momento en que todo el trabajo anterior, y el futuro, cobraba importancia y sentido. La idea fundacional de Pedro Barrié, en primer lugar, pero también todo ese tejer de relaciones en las que mi padre, Joaquín Arias, se había revelado como el mejor diplomático, se ponían de repente de manifiesto y cualquiera podría decir: esto es la Fundación Barrié.

Pero este año también ha dado cabida a nuestros afanes más asiduos tan importantes como los grandes hitos que al final no hacen otra cosa que resumirlos. En el capítulo de la programación cultural debemos destacar sobre todo una pérdida: el fallecimiento de Francisco Calvo Serraller, verdadero artífice de nuestros ciclos de conferencias, tanto de los Amigos del Museo del Prado como los del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Aunque confiamos en retener algo de su espíritu también somos conscientes de hallarnos ante una pérdida irreparable.

Una exposición llevada a cabo en colaboración con la Fundación Mapfre nos ha permitido traer a Galicia la obra de Graciela Iturbide, una fotógrafa de prestigio internacional al tiempo exótica y afín a nuestra cultura, en realidad a todas las culturas, que conectó inmediatamente con el público de nuestra tierra.

En Acción Social ha sido especialmente destacable la concesión de la Medalla de Oro de la Fundación  Barrié a la Real Institución Benéfica Social Padre Rubinos, ejemplo de entrega a los demás basada en los valores cristianos y también de búsqueda de transformación de la sociedad dando oportunidades a los más vulnerables. Para nosotros ha sido un verdadero honor poder reconocer la labor de una asociación que nos acompaña desde siempre.

La educación, verdadero pilar de toda nuestra acción, se ha manifestado en numerosas actividades que van desde las dirigidas al público más joven hasta las becas de posgrado, pasando por programas como Piteas cuyas características ya forman parte del carácter de nuestra Fundación, que no es otro que la vocación de acompañar y apoyar el talento de nuestra tierra con el fin de contribuir a su progreso.

Pero no podemos negar que, como dije al principio de esta breve presentación, 2018 es para nosotros y aun para Galicia entera el año del Pórtico, con todo lo que tiene el Pórtico de la Gloria de culminación pero también de anticipación de la actividad futura. Un hito importante en el camino que nos llena de optimismo y confianza en el futuro.

José María Arias Mosquera

Presidente de la Fundación Barrié